Letras de Córdoba: Nacer y Escribir en Córdoba.

Escribir ficción y vivir en Córdoba, fue uno de los criterios de la selección. Haber nacido a partir del año 1976 en Argentina, el otro. Dos variables tan subjetivas como la decisión simbólica de que quedasen sólo los relatos de 24 autores, dentro de una nueva antología que desde el mes de
abril circula por las librerías de la ciudad, bajo el título Es lo que hay.
Sin intenciones peyorativas, la frase responde a una minuciosa búsqueda que pasó por la mirada crítica de la escritora Lilia Lardone: “Quería reunir la joven escritura que veía aparecer en Córdoba cada vez que era jurado de algún concurso”, comenta la narradora. “1976 es una fecha clave en la historia de nuestro país porque se sucedieron años oscuros, luego el estallido
de la democracia, después la instalación del neoliberalismo, la caída estrepitosa del 2001: en fin, que estos chicos nacieron y crecieron en épocas cambiantes y difíciles, y me interesaba ver -en conjunto- cómo era su imaginario”.
Bajo este criterio y editado por el sello local Babel, el cuerpo del libro, cuya portada contiene la
síntesis y calidad gráfica inconfundibles del maestro Crist, quedó conformado por las voces de Luciano Lamberti, Fernando Montes de Oca, Maricel Palomeque, Diego Bermani, Fabio Martínez, Juan Cruz Taborda Varela, Lucas Moreno, Pablo Giordano, Cuqui, Pablo Natale, David Voloj, Sebastián Pons, Santiago Ramírez, Mariano Barbieri, Juan Cruz Sánchez, Javier
Martínez Ramacciotti, Hugo Rizzi, Javier Quintá, Marcelo Díaz, Hugo H. Rabbia, Ramiro Pros, Emanuel Rodríguez, Pablo Dema y Federico Falco.
Dentro de este amplio muestrario, la estética de los relatos es tan diversa como el recorrido propio de sus autores. Sin embargo, el uso de un lenguaje desacartonado y directo, el recurso del humor y la ironía como quiebre generacional, la geografía cordobesa como territorio
común en la mayoría de los relatos, temáticas atravesadas por el desencanto político, la precariedad laboral y hasta afectiva como herencia traumática de los noventa, más una mirada desencantada sobre la sociedad argentina, son algunos de los signos comunes más visibles para identificar lo que algunos críticos rotulan como “joven narrativa en Córdoba”. Matices recogió la opinión de Juan Cruz Taborda, Mariano Barbieri y Javier Quintá, quienes no sólo por placer navegan por los mares de la ficción, sino que también eligen dar testimonio de un presente complejo a través del oficio periodístico.

Huellas.
La mayoría de los autores reconoce que ser parte de la generación que nació durante la última dictadura y se desarrolló luego en Córdoba, indefectiblemente trae aparejadas marcas directas en su narrativa. “No se puede escribir sobre lo que no se conoce”, dice Mariano Barbieri, sociólogo y autor del relato Hurga en Es lo que hay. “Ese marco –confiesa–, los recorridos de la ciudad, las personas y los lugares que conocemos, condicionan la manera en que escribimos. Cuando escribo un cuento, es muy probable que mi personaje se enoje y diga la concha de la lora”. Como signos comunes con sus pares, Barbieri señala que para entender la actualidad “la centralidad de la década de los noventa es el punto más fuerte de todos”. Y en esa misma línea advierte: “El rechazo a la autoridad, heredada de las consecuencias de la dictadura militar, la despolitización del menemismo, una ciudad siempre al borde del aburrimiento, personajes
como Kammerath, el fútbol en segundo plano: Córdoba tiene un complejo de inferioridad contagioso”, concluye.
Para Javier Quintá, como nació en el 1981, la dictadura, más que un trauma directo, es una mochila pesada que trata de entender y desentramar. “Me siento más tocado por los años 90”, expresa el autor del relato San Rafael. “Principalmente por la cultura menemista y todas sus nefastas consecuencias; sobre todo en lo que tiene que ver con cierto escepticismo político y la
escasa perspectiva de futuro”.

Necesidad y placer
Otra de las dagas que pende sobre esta generación, es la falta de lectura o sus escasas referencias en los autores consagrados en el canon literario tradicional. Sin embargo, todos reconocen en la lectura un placer que traspasa las barreras convencionales del libro o el
papel impreso, para reposar también sobre los numerosos formatos que circulan por Internet. Sus tributos pasan únicamente por los textos que logran movilizarlos, sean de autores consagrados o sólo circulen de manera subterránea por el inagotable circuito de los blog.
Para Juan Cruz Taborda, autor del relato Arroces como balas y director periodístico de Matices, más que una necesidad la escritura es un gusto que nace como consecuencia de su adicción por la lectura. “Soy un lector enfermizo”, admite con orgullo. “Y el hábito innegociable
de la lectura, amplia, desordenada, me fue llevando a pensar en la posibilidad de decir algo yo también. O al menos, ver si se podía decir algo como me dicen o dijeron alguna vez las novelas de Soriano y Andrés Rivera, los ensayos de Feinmann -antes de que fuera la celebrity de hoy-, o los cuentos de Roberto Arlt. Sin dudas, no lo lograré, pero los sigo leyendo y viendo si puedo decir algo como ellos”. Ante la pregunta si se siente un “escritor”, responde: “Pichón de escritor, pretendiente: por ahora soy sólo eso”.

Mariano Barbieri se define como un lector desprolijo que privilegia la lectura de sus amigos a la de los grandes nombres. “Mi paso por las instituciones me enseñó –más que cualquier otra cosa- que detrás de todas las instancias de consagración, hay una estructura de poder que separa las aguas. No veo por qué uno necesitaría leer tal o cual autor. La expresión más triste
de esto es la adjetivación con apellidos: es borgiano, o cortazariano. Leo lo que encuentro, lo que me llama la atención o lo que me prestan mis amigos”, dice.

Javier Quintá se encarga de desterrar cualquier ilusión del arquetipo clásico del escritor: “Yo no escribo desde siempre, a los 9 años no escribí mi primer cuento ni leía en inglés ni nada de eso. Es más, durante el secundario una de las materias que más detestaba era Lengua”, aclara. “En cambio leer para mí siempre fue entretenido, y es una actividad que realicé desde chico. La escritura fue más bien un encuentro: en primer lugar, conmigo mismo. Después, con una manera de reflexionar y entender lo que sucede”.
Escribir ficción es una manera más de comprender y traducir el mundo. Quizás uno de los mayores méritos de esta nueva antología, sea la de dar cuenta que si bien el paso demoledor de una dictadura, más el desamparo de una frágil democracia dejan heridas insalvables, no alcanzan para acallar las voces de una generación atomizada y disconforme que, al tomar el relevo, también produce literatura como señales de vitalidad y defensa. Es lo que hay, nos dicen. Y a leer se ha dicho.

Juan Cruz Taborda Varela
Licenciado en Comunicación, Diplomado en Periodismo Político, maestrando en Partidos Políticos. Nací en el 78 al Este de la provincia. Arroyito era el pueblo. Emigré a Córdoba a la década, con una buena cantidad de páginas leídas. Egresé de la Universidad Pública y aun sigo ahí, ahora tratando de devolver. Y con la firme convicción de que debe ser siempre pública. Dirijo la revista Matices, lo que me da atisfacciones. Hice otras revistas, pasé por radio y tele y publiqué, hace un par de años, el libro 13 entrevistados. Recibí algunas menciones en concursos literarios. Hoy vivo en Mendiolaza. Y no resisto sus ojos dulces como el mistol. No los resisto. www.juancruztv.blosgpot.com

Mariano Barbieri
Nací en Córdoba en 1982, ciudad donde todavía me divierto. Soy licenciado en Sociología y narigón desde los nueve años. Publiqué artículos y relatos en el diario La Voz del Interior y en revistas como La Intemperie y Matices. Entre 2005 y 2007 fui co-director de la revista cultural
Contramano, Intervención Escrita y en el año 2008 coordiné el área de letras del ciclo "Derecho a la Cultura", de la subsecretaría de cultura de la Universidad Nacional de Córdoba.
www.quenodecaiga.wordpress.com

Javier Quintá
Vivo en Córdoba. Tengo 27 años. Mis cuentos han sido publicados en diferentes medios gráficos de la Provincia. Trabajé y trabajo, en forma independiente, para varias revistas culturales y sociales de la ciudad. Doy clases de español para extranjeros. He participado en diversos concursos. Obtuve el segundo premio en el Tercer Concurso Internacional de Cuentos para Niños de la revista Imaginaria (Buenos Aires). El primer premio en el concurso literario abierto de la Asociación del Personal de EPEC, que contó con la participación especial de los escritores Esteban Llamosas, Reina Carranza y Rogelio Demarchi como jurados. En el 2008, el segundo premio en el Certamen Nacional del Cuento organizado por el área de Cultura de Villa General Cabrera. En la actualidad, con algunas interrupciones, escribo en el blog: www.pelopinchos.blogspot.com

Por Irina Morán
Letras de Córdoba
Vaya desde Matices nuestra felicitación a la Lic Lilia Lardone y a Editorial Babel por la calidad de este trabajo pero por sobre todas las cosas por la apuesta a estos jóvenes narradores. A ellos, el deseo de que en nuestra ciudad puedan desarrollarse y crecer en este magnífico oficio de ejercer la palabra. A nuestros lectores, comprar y leer un ejemplar de ¨Es lo que hay¨será asomarse a la prometedora literatura cordobesa.

* Revista Matices .28 y 29 MAY 25/4/09 00:06 Page 4








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